Vinieron por ti; así nomás, sorprendido, sin avisar.
Te sacaron en camilla de este cuarto de hospital.
Ya no pudimos ni hablar; y aquí solo me quedé.
Yo siempre te defiendo... No te pude defender.
Te vi partir sin chistar, valiente como tú eres. Tan
solo por un instante nos dimos una mirada.
Mirada en que quise darte: valor, amor y mi
sangre, mi vida y mi corazón. El tiempo lento pasó, ni que hacer, solo esperar.
Sin darte cuenta estarás soportando ya el
cuchillo, hábil Cirujano, tus carnes, corta y
separa, con un acero de filo Abre el cofre,
acomoda tu interior y te cierra con un hilo.
Porque más hiere la espera; en carne propia
sentí, esos cortes en mi piel.
Llega por fin la noticia, se mitiga el sufrimiento:
"que todo ha salido bien" "Descase arquitecto",
(me dicen) "no se preocupe por nada".
¡Esto ha sido pura magia!, como una bella genio,
apareces renovada, guapa, fina muy compuesta,
yo diría... ¡Mejor que nueva!.
Con ésta tu nueva etapa, pediré extensión de
vida, porque tú te has vuelto joven y quisiera
acompañarte, a ver si me lo conceden, porque
quiero presumirte... Por aquí y por acá.
Auque oiga comentarios: "¡miren ese monumento
la que va con su papá!.
¡En fin, estrenar es mi destino!.
Estreno mujer bonita y también un nuevo nido.
Solo quiero que te pongas muy contenta y muy
feliz, que sane muy bien tu herida y no deje
cicatriz.
Gracias Rafael
Javo Agosto 2006



